Por eso mientras la gente se arremolinaba en la plaza para gritar ¡Viva México! en un estado donde las playas se vuelven cada vez mas un territorio vedado a los mexicanos en aras del disfrute de turistas y residentes gringos, donde los anuncios de bienes raíces están cotizados en dólares y escritos en inglés, mejor me quedé encerrado para ver de nuevo El lado oscuro del corazón.
Y si, me ganó la nostalgia y sentí de nuevo la emoción de ver a un poeta retar y aún envolver en el juego a la muerte, de mirarlo andar sin un rumbo específico y sin embargo con la convicción de que su rumbo está perfectamente trazado. Es el camino de la poesía. Miré con mucho gusto, como a un viejo conocido insertado en la historia del poeta ficticio, al poeta verdadero. Me dió una alegría enorme verte de nuevo, querido Mario, declamando en una lengua que no comprendo.
¿Y quién dice que Benedetti ha muerto, si de la nada se aparece y vuelve a encender la oscuridad de nuestro tiempo con su luminosa palabra?
Si trata de un poeta, en la película brillan poemas de tres de ellos. El ya citado Mario Benedetti; Oliverio Girondo, quien además presta su nombre al personaje y a quien la primera vez que ví la película no conocía; Ronda también la presencia de Juan Gelman.
Así que mientras afuera se celebraba una falaz independencia, yo andaba acá en el interior por las calles de Argentina, celebrando la libertad que solo existe en la poesía; en sus tropos y alocuciones que no pueden, nunca han podido y jamás lograrán derrotar ni las dictaduras militares ni los mezquinos intereses económicos de una minoría voraz y egoísta.
Aunque, dicho sea de paso, tan difícil sea sobrevivir con el oficio de poeta. No olvida esto Eliseo Subiela y lo retrata en varias escenas de su película.Para terminar bien la noche, me dediqué a releer El mundo que respiro de Mario Benedetti, y a recordar a cierta joven que hace varios años me introdujo en esta película y por estos días hace los preparativos pertinentes a su cercana migración hacia París. Le recomendé que no deje de llevar consigo su ejemplar de Rayuela y mientras se encuentra en el escenario donde La Maga... pero esa ya es otra historia.







